La lectura es poder: cómo mejorar tu capacidad de lectura en el Go

A Go board with a complex position in the upper-left corner on a 19x19 grid. Black and white stones are tightly clustered along the top and left edges, creating a tense situation.
A Go board with a complex position in the upper-left corner on a 19x19 grid. Black and white stones are tightly clustered along the top and left edges, creating a tense situation.

En el Go llamamos lectura a planificar una o varias jugadas por adelantado mientras decides dónde vas a jugar. En otros juegos se usan otros nombres, como «cálculo», pero el proceso es el mismo en todos: intentas pensar por adelantado, imaginar cómo responderá tu rival a cada una de tus jugadas y, con eso, decidir dónde jugar. Hay incluso quien dice que la lectura es la habilidad más importante del Go, así que no cabe duda de que merece la pena trabajarla para mejorar tu juego. Si consigues leer aunque solo sea una o dos jugadas más lejos que tu rival, eso puede traducirse en victorias aplastantes. ¡Así que veamos cómo mejorar nuestra lectura en el Go!

¿Viste el ko?

Antes de empezar quiero contarte una partida del torneo de fin de semana que jugué en el EGC 2024 (el Congreso Europeo de Go) de Toulouse. Estaba más o menos igualada, pero yo andaba muy justo de tiempo y no era capaz de contar con precisión ni de valorar el final con rapidez. Me equivoqué y me lancé a una secuencia de todo o nada en la pelea, con la esperanza de que algo funcionara y de recuperar de paso algo de tiempo. Una de las situaciones consistía en capturar unas piedras en escalera; te la enseño más abajo. Como ves en la posición simplificada, hay dos escaleras y, aunque intenté leerlas hasta el final en pleno apuro de tiempo y buscar rompeescaleras que las hicieran funcionar, acabé descartando la idea. En su lugar confié en sacar jugadas forzadas y atacar otro grupo. No salió bien y acabé abandonando, pero al terminar la partida mi rival me preguntó si había visto el ko, que también te muestro a continuación.

En la partida no vi el ko y, además, coincidimos en que no había ninguna amenaza de ko lo bastante grande para ganarlo. Entre otras cosas, por eso quiero mejorar mi lectura: para contar rápido, leer con precisión y tomar mejores decisiones en apuros de tiempo — y, en general, en cualquier momento de la partida.

¿Qué se ve al leer?

De vez en cuando, los jugadores que quieren mejorar hacen esta pregunta: «¿Qué se ve al leer?». ¿Cómo es leer por dentro: qué ves exactamente, ves las piedras, los colores, las variantes?

Lo más probable es que no todos respondan igual, porque no todo el mundo tiene el mismo nivel de visualización. Sin duda habrá quien vea con nitidez el tablero o las piedras, al menos en ciertas situaciones, como en los tsumego. Para otros, en cambio, leer se parece más a ir colocando mentalmente marcas borrosas sobre el tablero: algo que significa «aquí hay una piedra negra» y «aquí una blanca», sin llegar a formar una imagen perfecta de las piedras. Por ejemplo, en la posición de abajo hay un tesuji para capturar las dos piedras negras. Puede que no tengas ninguna imagen clara de las piedras en sí, solo una especie de anotación mental: esta jugada era de blancas, esta otra de negras, y así sucesivamente.

Imaginar los colores es útil, desde luego, pero si no lo consigues basta con recordar que las piedras van alternando de color, sobre todo en secuencias forzadas de ataris como la anterior. Y si conoces bien la forma o la técnica, eso también sirve de atajo para leer la secuencia hasta el final.

¿Cómo puedo mejorar mi lectura?

Si preguntas a la mayoría de los jugadores fuertes de Go, seguramente recibas una única respuesta: ¡practicar! Y, más en concreto, te dirán que hagas tsumego (problemas de vida y muerte) o problemas de Go en general, porque ponen a prueba tu lectura y te enseñan un montón de técnicas nuevas que luego puedes usar en tus partidas.

El consejo no tiene nada de malo, pero si los tsumego no te gustan, o si ya practicas mucho y no ves la mejora que esperabas en tu lectura, quizá haya algo más concreto que puedas hacer para detectar y corregir tus puntos débiles. Así que vamos a desglosar los aspectos clave de la lectura en el Go y a ver cómo trabajar cada uno de ellos, a su manera, con ejercicios distintos.

Visualización

Es lógico: en un juego de tablero como el Go, la visualización pesa mucho. Cuantas más piedras seas capaz de imaginar con claridad sobre el tablero, mejor anticiparás las jugadas y las intenciones de tu rival. Y eso, a su vez, te ayuda a decidir si te gusta el resultado de una secuencia, si puedes permitirte un tenuki (jugar en otro sitio) o si necesitas seguir leyendo más a lo ancho o más a fondo.

Para mejorar la visualización hay varias cosas que puedes probar. Como en cualquier otro ejercicio, la repetición marca una diferencia enorme. Puedes trabajarla con el Go, con otros juegos de mesa o simplemente intentando ver objetos con más nitidez en tu cabeza; aquí, en cambio, nos vamos a centrar en la práctica relacionada con el Go, que es la que nos toca de cerca.

Si estás empezando, te vendrá bien intentar visualizar formas básicas sobre el tablero, apartando la vista o con los ojos cerrados. Cuando lo consigas, da un paso más e imagina no solo las piedras, sino también el espacio vacío que las rodea: en el Go eso es fundamental para ver libertades y capturas.

Tsumego a ciegas

Cuando ya seas capaz de imaginar formas básicas y las libertades de las piedras, puedes plantearte hacer tsumego «a ciegas» para trabajar la visualización. No hace falta que sean complicados: si no estás acostumbrado, conviene que estén bastante por debajo de tu nivel habitual. La idea es la siguiente:

  • Observa con atención la posición inicial del problema y empieza a memorizar las formas.
  • Fórmate una imagen mental de las piedras y luego aparta la vista o cierra los ojos, sin dejar de visualizar el problema.
  • Si en algún momento pierdes la imagen, intenta reconstruirla mentalmente y, si no lo consigues, vuelve a mirar el tablero hasta que puedas recomponerla.
  • Resuelve el tsumego sin mirar el tablero.
  • Recorre mentalmente todas las jugadas de la solución que puedas, hasta el final de la variante.

Aquí tienes un par de problemas cortos para intentar visualizarlos y, por supuesto, si te resultan demasiado fáciles siempre puedes elegir los tuyos.

Y no seas demasiado duro contigo mismo: cualquier práctica y cualquier avance pequeño cuentan. Si resuelves los tsumego con facilidad mirándolos, pero te cuesta imaginarlos en cuanto apartas la vista, este tipo de entrenamiento puede venirte de maravilla para la visualización.

Go de un solo color

Otra cosa que pasa a menudo en el Go: después de leer un rato, te cuesta recordar qué piedras había en el tablero o de qué color era la piedra de esa posición. Puede ocurrirte que leas media secuencia, te preguntes cuántas libertades le quedan a un grupo y tengas que empezar la lectura otra vez desde el principio para saberlo.

En el Go de un solo color, los dos jugadores usan piedras del mismo color —blancas, por ejemplo— y tienen que acordarse de cuáles son suyas. Al principio suena complicado, pero si llevas un tiempo jugando al Go puede que te sorprenda lo mucho que eres capaz de recordar. 

Si se te olvida cuáles son las negras y cuáles las blancas de verdad, una forma de recuperarlo es reproducir mentalmente la secuencia en la que se colocaron esas piedras hasta deducir de qué color es cada una. Es exactamente lo mismo que leer, solo que centrado en el color de las piedras. Si ese es tu punto flojo, este ejercicio puede ayudarte mucho.

Una forma sencilla de jugar al Go de un solo color es retar, por ejemplo, a un bot de OGS a una partida de 9×9. Puedes jugarla como partida no puntuable, así no tienes que preocuparte por ganar o perder, y al bot le dará igual que abandones a mitad de camino o que no aguantes con un solo color toda la partida: tú decides. OGS además te deja personalizar el color de las piedras e incluso poner el mismo color a las negras y a las blancas. Aquí tienes un ejemplo de cómo hacerlo:

Go board with one-color stones enabled, making both black and white stones appear visually identical. The settings menu for black and white stone customization is shown, with options for selecting stone themes and inputting custom URLs.

Si pasas el ratón por tu nombre de usuario (o tocas tu icono) en la esquina superior derecha de la pantalla, verás las opciones para personalizar las piedras. Al pulsar en «More options» podrás elegir colores propios para cada piedra e incluso imágenes personalizadas. Actualmente esta personalización está dentro de los ajustes, donde también puedes cambiar muchas otras cosas.

El recuento de libertades

Al leer variantes en el Go no solo tienes que llevar la cuenta de las piedras que se han colocado, sino también de las libertades de cada grupo implicado. Muchísimas técnicas del Go se basan en la falta de libertades, y detectarla mientras lees es importantísimo.

Si te cuesta llevar la cuenta de las libertades durante la partida, prueba con un tipo concreto de problemas de Go: los damezumari (ダメヅマリ) o problemas de falta de libertades. Son problemas que te obligan a visualizar y a contar libertades para capturar o conectar grupos, y también para vivir o matar aprovechando esa falta de libertades. Muchos problemas de tesuji, por ejemplo, giran en torno a ella: las piedras atrapadas en una red (geta) o en una escalera floja no pueden escapar cuando andan justas de libertades. Y varias técnicas de tsumego se apoyan en lo mismo.

A veces encontrarás libros y colecciones de problemas dedicados por completo a la falta de libertades; otras veces tendrás que ir cazándolos tú. Nunca es mal momento para empezar a practicar: mientras lees, pregúntate:

  • ¿Cuántas libertades tiene este grupo?
  • Después de esta jugada, ¿he aumentado o he reducido las libertades de algún grupo?
  • ¿Cuántas jugadas hacen falta para capturar este grupo? (a veces una libertad es algo más que el espacio vacío contiguo al grupo)

Aquí tienes un par de problemas de muestra: a ver si localizas dónde aparece la falta de libertades.

Atajos de lectura

Cuando resuelves problemas en casa puedes dedicar todo el tiempo que quieras a leer variantes, pero en una partida de verdad, con reloj, el tiempo es limitado. Leer rápido y con precisión es, por tanto, una ventaja. Aquí van algunas ideas de atajos que puedes aprovechar y que ojalá te sirvan para desarrollar los tuyos propios. Eso sí: los atajos aceleran la lectura, pero una suposición equivocada puede acabar en desastre. De ahí el consejo general: «Ante la duda, léelo hasta el final».

Escaleras 

Las escaleras son muy frecuentes en el Go, pero también están entre las secuencias más largas que te tocará leer. En principio son bastante sencillas, porque cada jugada es un atari; aun así, como vimos en el apartado «¿Viste el ko?», a veces esconden alguna sorpresa. Y hay atajos de lectura que puedes aplicarles:

  • Lectura en diagonal: cuando te familiarices con el zigzag de las escaleras, en lugar de imaginar cada una de las piedras de los dos colores puedes seguir simplemente la diagonal que trazan las piedras perseguidas y ver dónde acaban. Solo hay que comprobar si esa línea diagonal choca con otra piedra, pasa justo al lado de otra piedra o llega directa al borde del tablero. ¡La práctica hace al maestro!
  • También puedes imaginar que acercas los posibles rompeescaleras al inicio de la escalera. Por ejemplo, una piedra en el punto estrella (hoshi) de una esquina puedes trasladarla en diagonal hasta el tengen (el punto estrella central): cualquier escalera que vaya a dar al tengen irá también a dar a esa piedra del hoshi. ¡Pruébalo tú mismo!

¿Funciona la escalera para Negro en el primer problema? En el segundo hemos movido la piedra del punto estrella al tengen, manteniendo las mismas posiciones relativas (saltos de caballo) de las piedras negras y blancas cercanas. ¿Funciona aquí la escalera para Negro?

En el problema anterior también podemos usar la lectura en diagonal para ver si la escalera funciona. Se ve que la piedra blanca va a chocar con la piedra negra del punto estrella. Eso sí, hay que asegurarse de que la piedra blanca cercana no cambia nada y no rompe la escalera justo al final.

Orden de jugadas, puntos vitales y piedras clave

A veces, mientras lees, descubrirás que dos variantes llevan exactamente a las mismas piedras sobre el tablero, solo que con distinto orden de jugadas. Si eres capaz de decidir si esa posición es buena para Blanco o para Negro, cada vez que tu lectura desemboque ahí te bastará con recordar a quién favorece y parar. O bien te encantará jugar así si tu rival entra por esa línea, o bien uno de los dos evitará la variante, salvo que alguien se equivoque.

Lo mismo ocurre cuando conoces un «punto vital» o una jugada que sirve como respuesta a varios intentos distintos, como en un tsumego: puedes usarla de atajo igual que en el caso del orden de jugadas. Basta con memorizar esto: «si mi rival juega aquí, o aquí, o aquí, yo siempre respondo con esta jugada (el punto vital)». Y ya no hace falta leer más, siempre que la variante a partir de ahí te convenza. Después del punto vital el grupo estará vivo o muerto, o caerán unas piedras clave, y así te ahorras lectura.

¿Y qué son las «piedras clave»? Aunque todas las piedras de Go sean iguales, no todas las del tablero tienen la misma importancia en el momento en que se juegan ni durante el resto de la partida. Si mientras lees una secuencia identificas qué piedras no te puedes permitir perder —o cuáles no se puede permitir perder tu rival—, tendrás un atajo para las situaciones con muchas opciones. Y si tu jugada amenaza con capturar unas piedras clave, o, mejor todavía, las captura del todo, te basta con leer o jugar esas jugadas para simplificar varias variantes.

Por ejemplo, en una partida de torneo reciente me encontré con el corte de Blanco en G7.

En esta posición identifiqué G5 y G6 como «piedras clave»: piedras que no me puedo permitir perder a la ligera. Son «piedras de corte» que dejan a Blanco separado en tres grupos, así que dejar que las capture simplifica muchísimo la posición a su favor. Por eso, en las variantes que siguen, siempre que esas piedras estén en atari debo responder: si Blanco juega F7, tengo que pensar en F6 o en E5 para salvarlas. Ideas así reducen el número de variantes que hay que considerar y te ayudan a centrarte en qué secuencias leer y cuál elegir al final.

A medida que mejores, eso sí, tendrás que decidir cuáles de esas jugadas «forzadas» te guardas en la recámara, o cuál es la mejor manera de capturar las piedras clave cuando hay varias opciones. Aun así, las líneas forzadas suelen ser las más fáciles de calcular y, cuando te salen bien, simplifican la lectura.

Memoria y concentración

Puede que también te ayude construir una especie de «historia» mientras lees, para recordar la variante o el resultado de las secuencias que has calculado. Hay jugadores que asignan significados a las jugadas o que se apoyan en palabras clave y en pequeños trucos para no perder el hilo. Por ejemplo, verás a alguien razonar una secuencia así: «doy atari, extiendes, bloqueo, haces hane, hago hane…», convirtiéndola en una especie de relato para entenderla mejor. O quizá: «extiendo aquí para ganar libertades, entonces tienes que bloquear, luego vuelvo a quitarte una libertad por aquí, y esta jugada es un tesuji en esta situación…». Estos pequeños relatos te ayudan a razonar en posiciones más complicadas, a recordar las secuencias que ya has leído y a releerlas rápido cuando necesitas comprobarlas.

Del mismo modo, te cruzarás con jugadores que tienen sus propias manías al leer. Por ejemplo:

  • montar una especie de relato para ir recorriendo las variantes
  • mover un dedo o dar golpecitos para avanzar mentalmente jugada a jugada
  • hacer un sonido bajito —«tac, tac», «aquí, allí», «esta, esa»— que, de nuevo, ayuda a ordenar las jugadas que se van poniendo mentalmente.

No es algo exclusivo de la lectura: también se ve cuando los jugadores cuentan o estiman la puntuación del tablero. Nadie garantiza que cada jugador lo haga por un motivo concreto, pero por experiencia propia tengo la sensación de que ayuda a concentrarse. Cuando necesito centrarme en una secuencia que exige lectura profunda, tiro de alguna técnica así para ordenar variantes, avanzar jugada a jugada y olvidarme del ruido de alrededor, sea de los relojes o de los demás jugadores.

Eso sí, en el club y en los torneos hay que tener en cuenta a los demás. Si cuentas como el Conde Draco de Barrio Sésamo («una, dos, tres libertades, ¡ja, ja, ja!») o haces mucho ruido con las piedras, acabarás molestando a la gente de al lado.

Y una vez que conocemos todas estas ideas, ¿cómo se practican y se mejoran? 

  • Para las escaleras, nada mejor que los problemas de escaleras. 
  • Haz tsumego: cuanto más difícil sea el problema, más primeras jugadas tendrás que ir descartando, y muchas posiciones acaban transformándose unas en otras cuando se juega la mejor respuesta.
  • Si quieres entrenar la memoria de secuencias con la técnica del «relato», prueba a memorizar partidas: partidas pequeñas de 9×9 o un número determinado de jugadas de tus partidas profesionales favoritas. Verás que inventar historias y dar sentido a las jugadas te ayuda a recordarlas mucho mejor. Ese sentido puede ser el motivo por el que jugaste algo, lo que creías que buscaba tu rival con una jugada o una secuencia, o simplemente tu conjetura sobre lo que pretendía el profesional o el jugador fuerte (¡no hace falta acertar!).

Dar sentido a las jugadas y memorizar partidas tiene más ventajas: por ejemplo, poder reconstruir las primeras X jugadas de una partida que acabas de jugar para analizarla después con tu rival, con alguien más fuerte o con tu profesor.

Memoria de formas

Si llevas un tiempo jugando al Go, seguro que has oído a alguien decir «esta es la jugada de forma» o «este es el punto vital de esta forma». Antes lo mencionábamos hablando de tsumego, pero los puntos vitales de las formas valen para todo el tablero. Cuanto más juegues, más veces notarás que ciertos patrones se repiten una y otra vez en las esquinas, en los lados y en el centro. Si empiezas a memorizar formas especiales, buenas y malas formas, formas sencillas de tsumego que ya has resuelto y formas que esconden algún tesuji, tu lectura ganará muchísima velocidad.

Por ejemplo, quizá ya te hayan dicho que hay formas de tsumego con nombre propio tan habituales que conviene sabérselas de memoria, como la forma en L de la esquina superior izquierda de este diagrama. O que O14 es el punto de forma de las cuatro piedras negras del lado derecho, así que es una jugada que los dos jugadores deberían tener en cuenta.

Si quieres mejorar tu memoria de formas, cuando resuelvas tsumego, problemas de tesuji o problemas de conexión y corte, intenta ver qué piedras son las imprescindibles para que las variantes funcionen. Es decir, qué piedras, si las quitas, hacen que las variantes principales de la solución dejen de funcionar. Eso te ayuda a identificar las piedras clave de cada forma y a ignorar las que están sobre todo para cerrar el problema (¡esas dan para otro tipo de ejercicio!). Y si nunca has estudiado la «forma», puedes hacer problemas, leer libros y artículos y ver videos sobre las «buenas» y «malas» formas del Go para hacerte una idea básica de cómo se relacionan entre sí las piedras cercanas. Daría para un artículo entero, así que déjanos un comentario si te apetece leerlo.

Por último, una idea que puedes probar: coge una partida de 9×9, por ejemplo, párala en distintos momentos —apertura, medio juego o final— e intenta recordar y reconstruir la posición. Es algo que he usado en mis propias clases y no se parece a memorizar una partida de la forma habitual, porque aquí da igual cómo llegaron las piedras hasta ahí: solo quieres saber qué piedras hay. Un atajo muy útil para recordar una posición así es apoyarse en las formas conocidas del Go. Intenta recordar si había una piedra en el 2-2, si la piedra vecina estaba en diagonal (kosumi) o a un salto de caballo (keima), si había dos o tres piedras en fila, si aparecía un corte cruzado… Así entrenas la memoria de formas, y eso te ayudará a reconocer las que salen una y otra vez en tus partidas y en las de los demás.

Ideas nuevas

Hay algo que complica la lectura más que ninguna otra cosa: no ser capaz de imaginar ni de entender una jugada o una idea. ¿Te acuerdas de la primera vez que viste un tesuji que estabas seguro de que jamás se te habría ocurrido en una partida?

A mí el Go me parece una fuente inagotable de ideas nuevas: cada vez que creo que ya sé bastante del juego, algo me sorprende en una variante, un libro, un video, un problema… Y ahí está justo la respuesta a cómo dar con ideas nuevas: juega partidas y deja que tu rival te las enseñe, haz cursos o problemas aquí en Go Magic o donde prefieras, lee libros, mira videos y directos… la lista no se acaba.

Centrarte en material pensado para tu nivel es seguramente la mejor manera de aprender ideas que van a aparecer en tus propias partidas. Aun así, casi cualquier contenido de Go te dará algo nuevo en lo que pensar. O quizá te motive a estudiar de una vez eso que llevas tiempo posponiendo: ese joseki que siempre se te olvida o esa forma de tsumego que se te atraganta y que todo el mundo dice que hay que saberse de memoria.

Mejorar la evaluación

Queda una última idea que merece la pena mencionar: la evaluación de la posición. Complementa la lectura y sostiene tus decisiones, aunque no la consideres «lectura» propiamente dicha. Cada vez que lees una secuencia hasta el final tienes que preguntarte «¿a quién favorece esto?» o «¿es un resultado más o menos igualado?» para decidir si merece la pena intentarla. Da mucha rabia dedicar tiempo a leer y que luego tu rival haga tenuki, o que aparezca una jugada simplificadora que se lleva por delante buena parte de lo que habías calculado.

Decidir y evaluar son cosas importantes y algo más difíciles de entrenar, pero te ayudan a resolver preguntas como estas: qué piedras importan de verdad, si conviene aprovechar el sente para hacer tenuki, quién va por delante, si la pelea de esta zona favorece a uno o a otro, o si necesito invadir aquí o me basta con reducir para seguir ganando.

Si quieres mejorar tu evaluación de la posición, estas son algunas formas de entrenarla: 

  • Analizar tus partidas, solo, con la IA o con jugadores más fuertes;
  • Ver comentarios de partidas de jugadores fuertes o profesionales;
  • Resolver problemas de tablero completo;
  • Practicar el recuento en la apertura, en el medio juego y en el final

¿Y ahora qué?

¿Te sientes con ganas de mejorar tu lectura? Échale un vistazo al Árbol de habilidades de Go Magic: tiene un montón de problemas pensados justo para eso. Hay problemas de tsumego, de tesuji y de final, problemas de visualización en los que las piedras jugadas desaparecen o en los que tienes que decidir sin poner ni una sola piedra y, cómo no, problemas de evaluación de todo el tablero. Y no te pierdas la enorme oferta de cursos, con videos y problemas para poner a prueba lo que acabas de aprender.

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